Lo que debes tener en cuenta a la hora de cortar con tu representante o agencia

Sabemos que cuesta dejar a un representante. “¿Y si no encuentras otro?, ¿y si justo consigue algo cuando te vas?, ¿y si habla mal de ti a sus contactos?, ¿y si en el fondo no son para tanto esas dudas que tienes?, ¿y si, y si, y si…?”

También sabemos que es una decisión difícil de tomar, porque ellos te dan acceso a círculos donde te costaría entrar por tu cuenta. Además, son personas que en algún momento confiaron en ti, y es un mal trago ser tú quien dé el paso de terminar la relación profesional.

Sin embargo, deberías saber que es lo más normal del mundo cambiar de representante o agencia las veces que haga falta hasta que encuentres al adecuado, y ni siquiera en ese caso puede que dure para siempre.

Por eso, si estás valorando si dejarle o no, te recomendamos que antes leas estas recomendaciones:

¿De verdad necesitas cambiar?

Si el principal motivo para cambiar es que no te consigue suficientes castings o trabajos, plantéate cuánto tiempo lleváis juntos. A veces a los actores os pueden las ganas de trabajar, y esperáis que os llamen desde el primer momento. Sin embargo, el trabajo del representante consiste en sembrar y regar, sembrar y regar, y a veces los frutos tardan en llegar.

Además, la escasez de audiciones no tiene por qué ser culpa de tu agente. También puede deberse, por ejemplo, a que haya menos demanda de tu perfil en estos momentos.

Has de tener en cuenta que tu representante recibe una comisión cuando cobras por un trabajo, por lo que es poco probable que no le interese conseguirte proyectos remunerados. Lo que es bueno para ti, también es bueno para él.

Por otro lado, a menudo no es tu representante quien te frena. Habría que revisar si el material que le has aportado (fotos, videobook, etc.) está impecable o está justito, y también habría que revisar cada cuanto tiempo estás dispuesto a renovarlo. Muchas veces juegan con “cartas” regulares, unas cartas que tú les has dado, y así es difícil ganar partidas.

También ocurre que hay muchos actores que se relajan cuando consiguen representante: ya no se mueven tanto, o no trabajan su marca personal. El que tú estés en activo, visible y dándote a conocer por todos los medios posibles, es algo imprescindible para que las acciones de tu representante tengan mayor impacto.

Si lo que no te gusta de tu representante o agencia es la falta de comunicación porque nunca te cuenta nada, cuestiónate: ¿le has preguntado tú?, ¿has dado el primer paso o estás esperando a que se ponga en contacto contigo?

En definitiva, no puedes dejar la pelota en su tejado, la responsabilidad de que las cosas funcionen es de ambos. Tenéis que remar los dos en la misma dirección, sabiendo que tiene una mayor dificultad si eres una “cara desconocida”.

Es muy fácil exigirle resultados sin conocer el esfuerzo invertido por tratar de lograrlos. Puede que tu representante haya trabajado mucho por ti en la sombra y no haya conseguido nada, y eso para ella o él también es frustrante.

Por todo ello, te recomendamos que no tomes una decisión precipitada y sin escucharle. Trata de mantener una charla antes de terminar para intentar volveros a alinear. A veces sólo hay que poner las cartas sobre la mesa para valorar su grado de interés cuando le cuentes cómo te sientes.

También puedes valorar cómo de receptivo está contigo cuando le mandes algo nuevo de material o le preguntes su opinión sobre alguna decisión que quieras tomar sobre tu carrera (formación, enfoque de nuevas escenas para grabarte, etc.).

Pero, si después de tener en cuenta todo esto:

  • De verdad no hay comunicación,
  • o no hay confianza,
  • o no se está cumpliendo lo que acordasteis,
  • o notas algo turbio en temas económicos,
  • o no concuerda con tus objetivos y tiene ideas muy alejadas de las tuyas,
  • o, en definitiva, no os entendéis…

Entonces sí, déjalo. Ya vendrán otras oportunidades que podrán ser mejores o peores, pero seguro serán diferentes.

¿Qué debería tener en cuenta a la hora de dejarle?

  • Lo primero, el contrato. Revísalo bien de arriba a abajo, especialmente las cláusulas de duración y rescisión. Puede que estés atado y no puedas dar por finalizada vuestra relación profesional hasta una determinada fecha y de una determinada forma (por ejemplo: preavisar con 20 días de antelación, por escrito, antes de la fecha de vencimiento del contrato o de cualquiera de sus prórrogas).
  • ¿Cómo decírselo? Email o burofax son las opciones más profesionales. Sin embargo, desaparecer del mapa, no es una opción. Debes enfrentar la situación, para hacer las cosas bien. Para que no se lleve la sorpresa, es muy recomendable llamarle antes, concertar una cita o realiza una videollamada para exponerle que te quieres ir de su cartera de actores, y darle las gracias por haber confiado en ti. Así dejarás buen sabor de boca. Pero después, es importante confirmarlo por escrito vía email o burofax.
  • ¿Y cómo preparar esa llamada, cita o videollamada? Puede que te resulte una conversación desagradable (aunque no tiene por qué serlo), porque como no es algo que haces todos los días, te saca de tu zona de confort. Pero es normal, dejar a alguien no es tarea fácil, ya sea un representante, una pareja, un amigo… Por tanto, prepara tus argumentos, y así controlarás los nervios.
  • No olvides pensar con antelación buenas respuestas para sus posibles objeciones (“Justo te iba a proponer a una serie”, “son tiempos muy malos” …). Si lo dejas a la improvisación, puede que le acabes echando cosas en cara en vez de tener una conversación como profesionales.
  • Si trata de retenerte y tú tienes claro que ese no es tu sitio, no te dejes llevar por sus sentimientos por pena. Eres tú el que lleva el timón de tu propia carrera, el capitán. A veces es duro tomar decisiones, pero hay que tomarlas para poder avanzar.
  • A veces no hace mucha justificación, es mucho mejor ser claro, conciso y directo. No hay que darle más vueltas. Y por supuesto, no lo lleves a lo personal sino a lo profesional.
  • No olvides hablar sobre el contrato. Si todavía quedan trabajos pendientes de cobrar, proyectos a los que te ha propuesto, o alguna obligación por cumplir, tiene que quedar claro cómo lo vais a gestionar a partir de ahora.
  • Si no quieres quedar mal, no le eches la culpa. Como decíamos antes, si no ha funcionado, es cosa de dos. No merece la pena (ni te interesa) entrar en una guerra de reproches. Deja una buena sensación, en la medida de lo posible, aunque estés muy quemado. La vida da muchas vueltas y puede que vuestros caminos se vuelvan a cruzar. Además, podría poner a sus amistades en el gremio en tu contra.
  • Y si habéis terminado bien, no permitas que muera esa relación. Aunque deje de ser tu representante, es un contacto más. ¡No sabes lo que te deparará el futuro!

Si crees que el proceso te puede resultar complicado, necesitas consejo sobre cómo hacer las cosas bien en tu caso concreto o la situación te está afectando demasiado, es importante que cuentes con un abogado que conozca bien este mercado. Además, es importante entender bien el contrato para que tu decisión no tenga consecuencias legales.

Si necesitas que te acompañemos en este momento tan decisivo de tu carrera artística, ya sabes, nuestro departamento legal sale a tu rescate 😉

 

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